CABEZA BORRADORA


Eraserhead

Estados Unidos, 1977. 90 min. B/N

Director: DAVID LYNCH. Guión: David Lynch. Música: Peter Ivers. Fotografía: Frederick Elmes. Intérpretes: Jack Nance, Charlotte Stewart, Allen Joseph, Jeanne Bates, Judith Anna Roberts, Darwin Joston, T. Max Graham.


 “Resulta muy divertido crear estos mundos extraños y tener una experiencia. 
Vivimos en un mundo que muchas veces es peor que cualquier cosa que podamos imaginar”

(David Lynch)


David Lynch (Missoula, Montana, 1946) abre las puertas del inconsciente personal y colectivo, mostrando un mundo a veces aterrador y salvaje, otras revelador y fascinante. Reconocido admirador de Jacques Tati, Ingmar Bergman y Werner Herzog, su amor por el surrealismo queda patente en su obra cinematográfica, cuya misteriosa atmósfera mezcla lo cotidiano con lo soñado. Tras varios cortometrajes experimentales sobre la corrupción del cuerpo humano (1966-1970), su debut-suicida fue Cabeza Borradora, su película más alucinada y personal. Convertida en un clásico de culto, la cinta se rodó con sólo cinco mil dólares y un equipo técnico de cuatro personas, iniciándose su rodaje en 1971 y no finalizando hasta cinco años después. Lynch la llama su “Historia de Philadelphia”, refiriéndose al hecho de que con ella quiso reflejar los temores y la ansiedad que experimentó cuando vivió en dicha ciudad.

Metáfora de la imposibilidad de ser feliz en un mundo miserable, de narración borgiana y plena de elementos desasosegantesCabeza Borradora se construye como una pesadilla posmoderna que parece extraída del subconsciente más oculto y siniestro de la psique humana, o como la definió Lynch: “Un sueño de cosas tenebrosas y turbadoras”. Realizada en blanco y negro y sobre una banda sonora industrial y de zumbidos eléctricos, la película concibe el universo como una amalgama de metales retorcidos, ruidos y freaks.


682x461xhenry-with-back-to-window.jpg.pagespeed.ic.J0ye9kduVn


Neurótico y raro, con exagerado tupé vertical y andares de comediante patético, Henry Spencer (Jack Nance) vive en un sórdido apartamento urbano, en medio de una deprimente jungla industrial habitada por seres autómatas, cuyos cuerpos se retuercen entre suciedad abyecta y charcos de petróleo, entre cables y tuberías. Tras cenar gallina-en-miniatura-que-patalea-y-defeca-sangre en casa de los padres de su novia Mary (Charlotte Stewart), Henry se entera que es padre de un bebé prematuro y deforme, mezcla de reptil animatrónico y feto de becerro. Madre e hijo se instalan en la vivienda de Henry. Los frágiles padres novatos intentan querer a la indefensa criatura, cada vez más enferma y monstruosa, pero sus incesantes lloros y su piel resbalosa asquean al hombre. Matando el tiempo, fantaseando sobre una mujer rubia con mejillas de ardilla que canta en un escenario mientras pisotea cordones umbilicales, el angustiado Henry imagina que su cabeza se desprende del cuerpo, es sustituida por la del bebé y llevada a una fábrica donde la convertirán en material para lápices borradores.

En Cabeza Borradora la claustrofobia surge de lo cotidiano, el semen es escoria y lo corporal deviene pura nausea. Lynch parece plasmar el pánico del hombre (varón) ante la vida conyugal, el horror ante la (irreversible) paternidad indeseada y una obsesiva aversión por la reproducción y nutrición. Transmisora de fascinación y repugnancia al mismo tiempo y plagada de oscuros simbolismos y significados alegóricos, la película de Lynch entronca con la obra de visionarios de la Nueva Carne como Cronenberg o Barker, centrando el espanto en la grima hacia el cuerpo.


eraserhead-1977-07-g


Influenciada por el cine de vanguardia europeo, el expresionismo alemán, el cine fantástico de serie B, el malsano universo freak de James Whale y algunas obras surrealistas de Jean Cocteau y Luis Buñuel, la ópera prima de Lynch se asemeja a un mal sueño. A tajo de melodrama de horrores post-industriales, realidades deformadas, mutantes biologías orgánicas y estética de proximidad punk, el director hurga en todo aquello que es enfermizo, grotesco, absurdo y repulsivo. Cabeza Borradora ha sido comparada con la puesta en escena expresionista de El Gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1920), la futurista decadencia urbana de Metrópolis (Fritz Lang, 1926) y el paisaje onírico de Un Perro Andaluz (Luis Buñuel, 1929).

Cabeza Borradora se erige, de ese modo, en un hit subterráneo condenado a no tener descendencia. Es un cuento de anormalidad, a la vez cotidiano y siniestro, que agrede los ojos y la mente, aunque con trazos de legítima ironía y manifiesto sarcasmo. La película es poesía oscura, una imaginativa y radical oda a la fealdad. Romántica, bizarra, hipnótica, depresiva y punzante.


eraserhead-2


“En el cielo todo es maravilloso, en el cielo todo es maravilloso. Tú conseguiste lo que querías y lo que quiero yo”

(Fragmento de la canción interpretada por Judith A. Roberts, en Cabeza Borradora)