LA CAÍDA DE LA CASA USHER


House of Usher

Estados Unidos. 1960. 79 min. C

Dirección: ROGER CORMANGuión: Richard Matheson (Historia: Edgar Allan Poe). Música: Les Baxter. Fotografía: Floyd Crosby. Intérpretes: Vincent Price, Mark Damon, Myrna Fahey, Harry Ellerbe, George Paul, Bill Borzage, Géraldine Paulette.


 “Era una sensación glacial, un abatimiento, una náusea en el corazón, una irremediable tristeza de pensamiento
que ningún estímulo de la imaginación podía impulsar a lo sublime”

(“La Caída de la Casa Usher”. Edgar Allan Poe)


Siglo XIX. Un joven apuesto, Philip Winthrop (Mark Damon), llega a la casa familiar de los Usher, una tétrica mansión rodeada por un pantano y un paisaje sin vegetación, para pedir la mano de su amada Madeleine. Sin embargo, el hermano de ella, el neurótico Roderick (Vincent Price), se opone al matrimonio aduciendo que el linaje de los Usher está maldito y que Madeleine (Myrna Fahey), como él, sufre “una dolorosa extraña enfermedad de los sentidos” que le causará una muerte prematura.



House of Usher es la primera de las siete adaptaciones de obras de Edgar Allan Poe (1809-1849) dirigidas por Roger Corman que protagonizó el gran Vincent Price. La película está basada en el relato homónimo publicado en 1839, el cual fue llevado al cine por primera vez en 1929 por el francés Jean Epstein. El célebre ciclo Poe, casi un subgénero dentro del cine fantástico y de terror, se caracteriza por su originalidad, coherencia artística y consistencia conceptual, además de por la indeleble presencia de Price, que protagonizó todos sus filmes excepto The Premature Burial (1962).

Producida por American International Pictures (AIP) y rodada en sólo dos semanas, sus limitaciones presupuestarias no fueron óbice para que “el rey de la Serie B” extrajera un estilo y estética muy personal. El ingenioso Corman hace de la carencia una virtud y sabe trasladar a la pantalla las atmósferas ominosas y los exhaustivos retratos emocionales que describe Poe gracias al aprovechamiento de los decorados y el entorno (la primera escena se grabó en un paisaje desolado por un incendio). La película situó al director de Detroit entre los nuevos maestros del género, junto al británico Terence Fisher, el coloso de la Hammer, y el italiano Mario Bava, con quienes comparte muchos estilemas, especialmente el gusto por la ambientación gótica y lúgubre, el ornamentismo barroco y el empleo de una fotografía elegante y de colores vívidos.



La Caída de la Casa Usher es una metáfora de la decadencia de una familia de vetusto linaje, los Usher, y en concreto de Roderick, un hombre de tendencia melancólica y aficionado a la pintura cuyo legado generacional le arrastra al dolor y a la locura inexorablemente. Junto a Roderick, el otro gran protagonista del relato es la resquebrajada mansión familiar, que actúa como correlato emocional de la psique de los Usher, expuesta a sus mismos delirios y fatalidad. La historia, de aire malsano y morboso, introduce temas como la catalepsia, el incesto, las casas encantadas, las mentes torturadas y la unión de la vida y la muerte.

La película cuenta, además, con dos grandes bazas. La primera, la colaboración como guionista del prestigioso escritor de ciencia ficción Richard Matheson (autor de la novela y guión de El Increíble Hombre Menguante, 1957). La segunda, la figura de Vincent Price, un actor de majestuosa teatralidad que, a diferencia de otros mitos del cine de terror, se especializó en monstruos psíquicos, no necesitando máscara ni maquillaje para mostrar el horror y el lado oscuro del ser humano. Price siempre consideró su actuación en este filme, a medio camino entre la ultrasensibilidad y el terror puro, como la mejor de su carrera.



La primera cinta del triunvirato Poe-Corman-Price, preservada como patrimonio cultural, histórico y estético en 2005 por el National Film Registry, brilla en la historia del cine como uno los más fieles exponentes de una serie de películas realizadas en 1960 (La Máscara del Demonio, El Molino de las Mujeres de Piedra, Las Novias de Drácula, Ojos sin Rostro) que redimensionaron el cine de terror y tuvieron la capacidad de ir más allá de los esquemas tradicionales merced a su poética visual, su vena gótica y/o literaria y a lo sombrío que subyace en el alma de sus personajes, enfrentada a sus propios límites.



“Para él, la poesía está inspirada por la belleza y el amor a la belleza es una actividad del alma […]
para él, el alma es la parte inmortal de hombre, que pasa de la presente vida a otra ultraterrena

(Jorge Luis Borges, sobre Edgar Allan Poe)