ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO


Alien

Estados Unidos, 1979. 116 min. C

Director: RIDLEY SCOTT. Guión: Dan O’Bannon. Música: Jerry Goldsmith. Fotografía: Dereck Vanlint, Denys Ayling. Intérpretes: Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Ian Holm.


«Yo diría que es… He podido comprobar que tiene una capa exterior de polisacáridos proteínicos. Tiene la curiosa costumbre de mudar sus células por siliconas polarizadas, cosa que le da una gran resistencia a condiciones ambientales adversas.
Es una interesante combinación de elementos que lo convierten en un feroz hijo de puta»

(el robótico Ash/Ian Holm)


Alien es uno de los principales hitos del cine de terror moderno y el filme de ciencia ficción más importante del cine contemporáneo. Además es un exponente icónico de la Nueva Carne y una fantasía de existencia intrauterina donde lo orgánico y lo mecánico se mezclan connotados por lo abyecto y lo desconocido. Ridley Scott, tomando prestadas algunas ideas de H. P. Lovecraft y Joseph Conrad, inspirándose en space-operas de serie B como El Enigma de otro Mundo El Terror del Espacio Exterior y siguiendo la fórmula criminal de la eliminación uno-a-uno de «Diez Negritos», si bien ubicándola a bordo de una nave espacial, crea una de las pesadillas más logradas vistas en la gran pantalla. El director que posteriormente innovaría en el cyberpunk con Blade Runner (1982), gracias a la colaboración entre especialistas en los diversos campos del género como el productor Walter Hill, los artistas H. R. Giger, Moëbius, Chris Foss y Ron Cobb, el compositor Jerry Goldsmith y el guionista Dan O’Bannon, rehabilitó la barata ciencia ficción introduciendo costosos y fascinantes hallazgos visuales y elevando la angustia a la categoría de arte por medio de unos efectos especiales y un diseño de producción prodigiosos, tan elegantes como sobrecogedores.


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La U.S.C.S.S. Nostromo (denominación cogida de una novela de Conrad) es una gigantesca nave espacial de transporte capitaneada por Dallas y con siete tripulantes a bordo, incluyendo a la suboficial Ripley (Sigourney Weaver), además del gato Jones, que inicia el retorno a la Tierra proveniente del planeta Thedus. Respondiendo a la misteriosa transmisión de una forma de vida desconocida, interrumpe su viaje y se dirige a un planetoide cercano aparentemente deshabitado, descubriendo allí una nave alienígena abandonada en la que hay un grandioso esqueleto fosilizado y una cámara repleta de extraños huevos. De uno de ellos surge un parásito con forma de araña que se adhiere al rostro del tripulante Kane, cuyo pecho reventará saliendo de él un violento ser con cabeza de pene. En este momento Scott logra el estremecimiento tanto del espectador como de los propios actores, que no fueron advertidos de lo que iba ocurrir. A partir de entonces, la tripulación va siendo aniquilada por la inteligente y ya mutada bestia estelar, a quien la osada superviviente Ripley se enfrentará vestida con una camiseta y unas bragas blancas.

La película fundamenta el clima del terror y suspense claustrofóbico en el tétrico espacio donde se desarrolla la acción, sin salir de la nave Nostromo, con el monstruo dentro. La criatura, un prodigio de la xenobiología que nace de un nenúfar baboso y evoluciona del parasitismo a la depredación, se mueve por embutidos pasadizos interiores y angustiosos techos metálicos, dimensiones góticas muy adecuadas para establecer profundidad y tensión. El alien en estado adulto, de una belleza tenebrosa y personificado por el escultural bailarín masai Bolaji Badejo, es una suerte de pulpo cósmico hecho de piezas mecánicas y fragmentos orgánicos que sangra ácido hipercorrosivo y está dotado con una doble boca dentada completada por un apéndice retráctil de connotaciones fálicas. En palabras de José Miguel G. Cortés: «La boca es un orificio del rostro que nos sugiere la oralidad, nos retrotae al primer estadio de impulsión caníbal, cuando la ingestión alimentaria y el deseo erótico se confundían».


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Alien es uno de los paradigmas más sobresalientes de la Nueva Carne, un término de múltiples manifestaciones acuñado cinco años después por Cronenberg en Videodrome que, provisto de una inquietante imaginería simbólica y sexual, viene en proclamar la unión de lo biológico y tecnológico como vía de trascendencia hacia un nuevo estado superior. El suizo H. R. Giger, cuya obra gráfica conforma una visión posmoderna y siniestra de la condición humana de fin de siglo, fue el encargado de diseñar el mundo alienígena, incluidas las tres fases evolutivas del monstruo tras el huevomorfo: abrazacaras, quebrantapechos y alien adulto (éste inspirado en el Necronom IV  y V, unos Biomecanoides que ya había pintado Giger). La nave-planeta, de pasillos viscosos formados por huesos con protuberancias cervicales en sus paredes, es vista como una metáfora del cuerpo femenino, cuyo oscuro y abominable interior se muestra como un amasijo infecto de despojos y restos.

Alien representa una vuelta al vientre materno, una regresión al estado embrionario en la que los miembros de la expedición, a modo de espermatozoides con sus escafandras blancas, pasan por unas entradas vaginales hacia lo desconocido y encuentran vida extraterrestre. En la película de Scott, como en La Invasión de los Ultracuerpos (1978), de Philip Kaufman, y La Cosa (1982), de John Carpenter, la invasión del extraño toma una explícita referencia carnal (no mental) al utilizar la Madre Alien al cuerpo humano como mero receptáculo para completar su ciclo vital. Según McIntee: «Alien es una película sobre violación. En un nivel trata sobre una amenaza alienígena. En otro, sobre el parasitismo y enfermedades. Pero el nivel que pasó a ser más importante para los guionistas y el director fue el concerniente al sexo y la reproducción a través de medios poco ortodoxos. Y trata de cómo es que le pasa todo esto a un hombre».


ALIE


A  L  I  E  N.   Nueva Carne.   A  L  I  E  N.   Nuevo Sexo.   A  L  I  E  N.   Nueva Maternidad.  A  L  I  E  N