ÁNGEL EXTERMINADOR, EL


El Ángel Exterminador

México, 1962. 90 min. B/N

Dirección: LUIS BUÑUEL. Guión: Luis Buñuel, Luis Alcoriza. Música: Raúl Lavista. Fotografía: Gabriel Figueroa. Intérpretes: Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Andere, José Baviera, Augusto Benedicto, Claudio Brook, César del Campo, Antonio Bravo.


«O estás hecho igual que el resto de la humanidad civilizada, o eres orgulloso e íntegro como Buñuel.
Y si eres orgulloso e íntegro, eres anarquista y tiras bombas»

(Henry Miller)


En la obra de Luis Buñuel Portolés (1900-1983) nada es verdad y todo está permitido. Simpatizante del Ultraísmo en su rama más anarquista y «ateo gracias a Dios», el director aragonés causó sensación en 1929 en París con Un Perro Andaluz, un cortometraje que fue aclamado entre sus élites culturales al diferir del cine vagamente simbolista de la vanguardia francesa. Irreverente y hecha de fragmentos del inconsciente, esta ópera prima fue fruto de la imaginación de dos jóvenes mentes: la de Luis Buñuel, de 29 años, y la de Salvador Dalí, de 25, ambas poseedoras de un talento tan singular como genial. La mayoría de películas de Buñuel se integrarán en la industria del cine mexicano y francés debido a sus convicciones políticas y a las dificultades impuestas por la censura franquista. A partir de Viridiana (1961), la carrera del cineasta se centró en lo absurdo de las ceremonias cotidianas y los vanos esfuerzos de la burguesía por mantener la dignidad. Tras ese filme, Buñuel realizó El Ángel Exterminador, producida en México por Gustavo Alatriste y cuyo título tomó prestado de su amigo y dramaturgo José Bergamín. Después de verla, Alatriste confesó: «No he entendido nada, pero es una película maravillosa».


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El Ángel Exterminador es una obra coral realizada a partir del libreto «Los Náufragos de la calle Providencia», escrito por el mismo Buñuel con aportaciones del también exiliado Luis Alcoriza. Un texto pleno de hálito subversivo, enigmas insólitos y hondas obsesiones susceptibles de ser interpretadas desde múltiples prismas sociales, políticos, morales y sexuales. Buñuel, apuntando a la esterilidad de algunas vidas ociosas, conjuga con lucidez aislamiento, frustración, ironía, angustia, horror y perturbación absurda. El filme es una declaración surrealista alrededor de un grupo de adinerados burgueses que, por razones crípticas, no consiguen salir del salón de la mansión del matrimonio Nóbile (en la calle Providencia) a la que han estado invitados a cenar. La extraña situación se alarga por horas, hasta días, cuando las buenas costumbres y la inicial cordialidad se transforman en el más primitivo y brutal instinto de supervivencia. El alimento escasea, la basura se acumula y los comensales, en medio de una especie de vacío cósmico, enferman y duermen donde pueden. Advertidas las autoridades del enigmático suceso, la casa es declarada en cuarentena.

Articulada como una parábola sobre la descomposición de una clase social encerrada en sí misma, El Ángel Exterminador es una película de catástrofe, de epidemia y naufragio, sólo que en un lujoso interior burgués con el comportamiento refinado de la aristocracia llevado a sus más humillantes límites de degradación.


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El argumento de El Ángel Exterminador se envuelve dentro de un contexto fantástico que recuerda a Jorge Luis Borges, siendo el motivo del encierro pura disquisición psicológica, aparentemente absurda pero necesaria como detonante, donde el mito del eterno retorno es la clave de la solución. El clima terrible y sofocante que recorre la cinta quedan atenuados por el dejo esperpéntico que destila el conjunto y por el tono anecdótico con que avanza la narración. En un mismo decorado y con una planificación metódica del espacio y los encuadres, se hilvanan viñetas variadas y diálogos cruzados y cortos. Comentarios hirientes como «huele usted a hiena» y «vivimos en una pocilga como cerdos, me dan asco todos ustedes, les detesto», o frases como «lo que desde niño he odiado más, la grosería, la violencia y la suciedad, son ahora nuestros compañeros inseparables, es preferible la muerte», resumen en esencia el cariz que toma la película.

Extraña, misteriosa, desasosegante, compleja y genial. Así es El Ángel Exterminador, una pieza imprescindible del maestro de Calanda sustentada en un enigma: la condición humana. El mismo Buñuel, como si fuese uno más de los espectadores golpeados por la película, en una entrevista recogida en el libro «Buñuel por Buñuel» (1993), se preguntaba: «¿Por qué no se entienden? ¿Por qué no llegan juntos a una solución para salir de la casa?».



«Si el filme que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente. Quizá la explicación de ‘El Ángel Exterminador’ sea que, racionalmente, no hay ninguna»

(Luis Buñuel, en la presentación de la película)